Protección sin espuma sintética
Las hifas del hongo unen la fibra vegetal y forman una estructura porosa que reparte la presión en los puntos de contacto. Frascos de vidrio, cerámica o piezas planas viajan sujetas igual que con espuma de poliestireno, pero sin plástico incrustado en la caja.
Se rompe con la mano y va al compost
Al terminar su uso, el bloque se parte sin herramientas y se incorpora a la compostera con restos vegetales. En unas semanas se descompone y aporta materia orgánica, en lugar de quedarse siglos en un vertedero.
Peso bajo en cada envío
El material es ligero y no añade kilos innecesarios al paquete. Eso se traduce en menos carga en el transporte y en un manejo más cómodo para quien prepara pedidos durante toda la jornada.
Formas adaptadas a cada embalaje
El micelio crece dentro del molde y adopta su geometría, así que la pieza encaja en la caja sin relleno adicional. Se ajusta a bandejas, esquineros y separadores según lo que haya que proteger.
Origen agrícola y trazable
La base son residuos de cosecha que de otro modo se quemarían o se dejarían pudrir. Saber de dónde viene la fibra y cómo se secó el bloque permite explicar el envase con datos concretos, sin promesas grandilocuentes.